Maldito proyecto

"El compromiso con este proyecto de País no es solamente una cuestión de adhesión política o partidaria. Es la decisión de en qué País y en qué sociedad queremos vivir. Una sociedad donde el trabajo, la solidaridad, la producción y el esfuerzo sean los grandes protagonistas, frente a la especulación, y los que sostienen que el Estado no debe meterse en nada, sino solamente para garantizar que los que más tienen sigan teniendo más, y los más pobres sigan siendo más pobres. Ese modelo de Estado, a mi, no me interesa."
Cristina Fernández de Kirchner, Tucumán, 5/5/2009

28/01/12

Maldito Tato (Se las tomó Tato Contissa - Teodoro Boot)

Tato Contissa / Imagen: Telesur
Seguramente los amigos, discípulos, admiradores, admiradoras y compañeros dirán que Tato era un tipo muy talentoso, que lo era. Muy inteligente, lo que también era. Muy tesonero y trabajador, y pucha si lo era. Combativo, voluntarioso y peleador, firme como una roca, duro como un boxeador, dúctil como una bailarina clásica, suave como un crítico de arte. Que tenía una formación y una erudición de la gran flauta, camuflada debajo de una onda arrabalera, un poco por modestia y pudor y mucho de puro arrabalero. Excelente periodista y gran escritor, con una increíble dulzura y capacidad de observación. Y una gran y amable piedad para los tipitos que andamos por ahí, boyando al ritmo de las olas, sin saber si vamos o venimos.
Todo eso era, y nadie que lo haya conocido o tratado aunque sea de refilón, lo pondrá en duda.
Pero si se me permite, voy a decir otra cosa. Voy a decir que era un tipo tan bueno, jovial y vital que parece inconcebible que ya no esté, que se haya muerto o hasta que haya sido mortal. Y lo digo en ese orden: bueno, jovial y vital, que a mi gusto son las principales virtudes de los tipos, y en ese mismo orden.
Tato era, primordial y principalmente, un hombre bueno, que es lo mejor que se puede decir de los hombres, de cualquier hombre.
Será por eso que cuesta creer que ya no esté, y nada de la sanata de que ya es eterno en sus obras, enseñanzas, escritos, en el recuerdo de sus alumnos y compañeros, en el alma de su pueblo, etcétera, etcétera. Macanas puras, diría el propio Tato.
Ya no está, y eso es lo que importa. Ya no está y no podremos cagarnos de risa hasta las mil quinientas de la tarde o de la noche, tomando un vino, o dos o…una soda, como para matar de la impresión a algún desprevenido, en el Turf, la Tacita, en lo de Roque, con Mario en el Cunqueiro o debiéndonos el asado que nos debíamos y nos debemos definitivamente en la casa del Cabezón Benítez. O quedaron debiéndome y la gran…
En suma, que era un hombre bueno, y si ya veníamos extrañándolo, no quiero saber lo que será de ahora en más.
Su ausencia fue muy anunciada, pero su desaparición de veras fue dolorosa, dolida y lamentada en lo más profundo de nuestros corazones, dejándonos sumidos en una profunda y de alguna manera incomprensible tristeza. Si ya sabíamos…
Por algo habrá sido.
Así que, pónganse de pie y salúdenlo, con aplausos, pitos y matracas: se acaba de ir un tipazo.

Por Teodoro Boot / Agencia de noticias Télam

2 malditos dijeron:

Néstor Sbariggi dijo...

Un grande Tato, que pena.

Saludos.

Linearoja dijo...

Asi es, Inge. Nunca tuve trato personal con Tato, pero me han hablado tanto, y he leído todas las notas que pude de sus amigos y compañeros, que me parece que lo conociera desde siempre.

Un abrazo, che.
\P/